Max Weber, sociólogo alemán del siglo XIX, fue conocido por su enfoque interpretativo de la sociología. Su teoría se basa en la idea de que la comprensión de la acción social requiere la interpretación de los significados que los individuos le atribuyen a sus acciones. Weber argumenta que la acción social está motivada por intenciones y valores que son subjetivos y varían según el contexto.
Para analizar la acción social, Weber desarrolla los tipos ideales, que son construcciones abstractas que representan formas puras de acción social. Estos tipos ideales no existen en la realidad, pero sirven como herramientas para comprender la complejidad de la acción social en el mundo real. Algunos de los tipos ideales de Weber incluyen:
– Acción racional con arreglo a fines: Se basa en la búsqueda de objetivos específicos de manera eficiente y calculada.
– Acción racional con arreglo a valores: Se basa en la creencia en un valor moral o religioso, independientemente de las consecuencias.
– Acción tradicional: Se basa en la costumbre y la tradición, sin reflexión consciente.
– Acción afectiva: Se basa en emociones y sentimientos, sin planificación o cálculo.
Foto tomada en Barrio 20, Villa Lugano
El Mundo del Sicariato y la Teoría de Weber
El sicariato, como un fenómeno social, implica la realización de actos de violencia con un objetivo específico: «La eliminación física de una persona». Para analizar el sicariato desde la perspectiva de Weber, es necesario considerar los motivos y valores que impulsan la acción de los sicarios.
Motivos del Sicariato:
– Acción racional con arreglo a fines: Los sicarios pueden actuar por recompensa económica, buscando maximizar sus ganancias.
– Acción racional con arreglo a valores: Algunos sicarios pueden ser motivados por ideologías o lealtades a grupos criminales, actuando en nombre de un valor superior.
– Acción tradicional: En algunos casos, el sicariato puede ser una tradición familiar o una forma de vida transmitida de generación en generación.
– Acción afectiva: La venganza o el odio pueden ser motivaciones importantes para algunos sicarios.
Valores del Sicariato:
– Poder: El sicariato puede ser una forma de obtener y mantener el poder dentro de un grupo criminal.
– Control: Los sicarios pueden ser utilizados para controlar territorios o eliminar rivales.
– Impunidad: Es un valor fundamental para los sicarios, ya que les permite operar sin temor a las consecuencias legales.
Tipos Ideales de Sicarios:
– El sicario profesional: Actúa por dinero, con una alta eficiencia y profesionalidad.
– El sicario ideológico: Actúa por convicciones políticas o religiosas, con una fuerte lealtad a un grupo.
– El sicario tradicional: Actúa por costumbre o tradición familiar, con un fuerte sentido de pertenencia.
– El sicario vengativo: Actúa por emociones fuertes, como odio o venganza.
Foto tomada en Barrio 20, Villa Lugano
Conclusiones
La teoría interpretativa de Weber puede ser útil para comprender el mundo del sicariato, ya que permite analizar los motivos y valores que impulsan la acción de los sicarios. Al aplicar estos ideales, se pueden identificar diferentes tipos de sicarios y comprender las complejidades del fenómeno.
Es importante recordar que la teoría de Weber es una herramienta analítica, no una explicación definitiva del sicariato. El mundo del sicariato es complejo y está influenciado por factores sociales, económicos y políticos que van más allá de la teoría de Weberiana.
La Plata, es una ciudad con una rica historia y un patrimonio arquitectónico notable, se encuentra en un proceso de transformación urbana que presenta desafíos y oportunidades. El casco histórico, con su arquitectura de estilo francés, es un testimonio de su pasado como ciudad planificada, un proyecto innovador para la época. No obstante, en la actualidad, la ciudad se enfrenta a una compleja interacción de factores que están dando forma a su futuro.
Desarrollo
La gentrificación, un proceso que ha generado debates en muchas ciudades del mundo, también se está haciendo presente en La Plata. La construcción de edificios de lujo, como los de Edificios Alaró, evidencia una inversión inmobiliaria significativa que atrae a un público con mayor poder adquisitivo. El Casco Urbano está atrayendo a profesionales y familias que buscan un estilo de vida más moderno, con espacios elegantes y comodidades de alto nivel.
Este proceso de transformación no es uniforme. Mientras las torres de lujo se alzan, ciertas áreas, como la zona alrededor de las calles 13, 19, 44 y 51, evidencian un impacto desigual. La mudanza de bancos, cierre de bares, aumento de personas en situación de calle y la disminución de comercios tradicionales indican un cambio en la composición económica de la zona.
A pesar de los anuncios de mejoras en el presupuesto municipal, la infraestructura parece no haber mejorado al ritmo de la inversión en desarrollos inmobiliarios. La persistencia de problemas en veredas, cañerías de agua y alumbrado público genera un contraste con los nuevos edificios. Esta falta de sincronización entre la inversión privada y la infraestructura pública está generando un detrimento en la calidad de vida para todos los residentes, incluso para aquellos que se mudan a las nuevas edificaciones.
La pandemia también ha dejado su huella en la transformación: La paralización de las obras durante este período frenó el proceso de gentrificación, reduciendo la inversión inmobiliaria. Una vez que se recuperó la actividad, la gestión del intendente Julio Alak ha traído consigo nuevos desafíos: Las empresas constructoras se enfrentan a procesos burocráticos complejos y a la falta de recursos en el municipio, lo que retrasa sus proyectos. La incertidumbre sobre los tiempos de aprobación de los permisos y la falta de claridad en los procesos administrativos generan un clima de desconfianza y desánimo entre los inversores.
Las empresas se ven obligadas a posponer proyectos o a cancelar inversiones, lo que afecta el desarrollo de la ciudad. La falta de agilidad en la gestión municipal genera un ambiente poco favorable para la construcción de nuevos edificios, especialmente aquellos de lujo que atraen a un público con mayor poder adquisitivo.
Conclusión
La forma en que se ejerce el rol municipal en La Plata con demoras en las habilitaciones, falta de recursos y procesos burocráticos complejos, afecta negativamente el desarrollo del casco urbano y la gentrificación, creando un clima de incertidumbre para los inversores y frenando el crecimiento de la ciudad. Es necesario un desarrollo urbano más equitativo y sostenible que beneficie a todos los habitantes. Para lograr esto, se requiere una planificación estratégica que aborde los desafíos de la infraestructura, el mercado laboral, mejoras en seguridad y la recolección de la basura. Una mejor relación entre el gobierno, las empresas privadas y los residentes es fundamental para construir una ciudad más justa y próspera para todos.
Espacios Urbanos y Vulnerabilidad Social en Buenos Aires: El Caso de los Puentes
Abstract:
A partir de la observación participante del autor, quien vivió en las proximidades de cada uno de los cuatro puentes analizados (Puente del Hospital Garrahan, Puente bajo Autopista Alberti y San Juan, Puente Saavedra, Puente de Av. 9 de Julio y San Juan), este estudio explora su potencial como espacios de vulnerabilidad y actividad delictiva en Buenos Aires. Se considera la ubicación, el entorno y las características de cada puente para inferir posibles usos y se resalta la necesidad de investigaciones adicionales para validar las observaciones.
Introducción:
Este ensayo explora la utilización de espacios urbanos específicos en Buenos Aires, concretamente puentes, como refugios o lugares para actividades ilegales, centrándose en la vulnerabilidad social de la población sin hogar. Si bien la información específica sobre casos concretos es limitada, el análisis de la realidad social de la ciudad sugiere posibles usos de estos espacios.
Metodología:
Este estudio se basa en la observación participante que realicé entre 2020 y 2024. Como residente en las proximidades de los cuatro puentes analizados, pude observar de manera continua y sistemática las actividades y condiciones de vida de las personas en situación de calle en sus alrededores. Mi investigación consistió en el registro de la composición de la población (identificación de personas recurrentes, frecuencia de rotación y visitas familiares), el tipo de consumo problemático de sustancias, las circunstancias en que se producían robos (si los había), contactos con proveedores, celebraciones festivas, y la interacción con comerciantes locales, prestando especial atención a peluqueros, negocios con baños, establecimientos de comida y estaciones de servicio, para observar sus hábitos de higiene y acceso al agua. Es importante reconocer las limitaciones de esta metodología: mi presencia como observador podría haber influido en el comportamiento de las personas, y mi propia perspectiva y experiencias podrían haber sesgado la información recopilada.
Análisis de Casos: Puentes como Espacios de Vulnerabilidad
El análisis se centra en cuatro puentes de Buenos Aires, considerando su ubicación y entorno para inferir su posible uso por parte de la población sin hogar y/o para actividades delictivas:
Puente del Hospital Garrahan
El Puente del Hospital Garrahan destaca una paradoja: su proximidad a un hospital pediátrico, que atrae a personas necesitadas de atención médica, se combina con factores que lo convierten en un espacio vulnerable a actividades ilegales. La falta de iluminación y su inaccesibilidad lo transforman en un lugar oscuro y aislado, dificultando la vigilancia y creando un ambiente propicio para actividades ocultas como el consumo de drogas y la prostitución, especialmente para quienes buscan evitar la detección. Esta situación se agrava por la escasa vigilancia policial, generando un clima de impunidad. La concentración de personas en situación de vulnerabilidad en la zona, sumada a la percepción de inseguridad, refuerza la hipótesis, que podría ser corroborada mediante el análisis de datos de denuncias por delitos en el área, mostrando una mayor incidencia de crímenes relacionados con drogas, prostitución y otros delitos que se favorecen en la oscuridad y la falta de vigilancia.
Puente bajo Autopista Alberti y San Juan
El puente bajo la Autopista Alberti y San Juan, en una zona densamente poblada con intenso tráfico, presenta una realidad compleja. Su ubicación, potencialmente cercana a centros de asistencia social, lo convierte en un punto de encuentro para personas sin hogar que buscan refugio de la intemperie. La estructura del puente ofrece cierta protección, pero también genera riesgos: el alto flujo vehicular incrementa la probabilidad de accidentes para quienes lo habitan o transitan. La visibilidad parcial y el constante movimiento de personas podrían facilitar delitos menores u oportunistas. Bajo el puente reside un grupo específico, mayoritariamente menores de 40 años, con consumo problemático de sustancias y acceso a tecnología, quienes eligen esta ubicación a pesar de tener familias. Esta población, sin embargo, representa solo una parte de la complejidad de la situación de calle en la zona. Un análisis completo requiere datos sobre accidentes, robos, percepción de inseguridad y acceso a servicios sociales, para comprender la problemática en su totalidad.
Puente Saavedra
El Puente Saavedra, próximo a Vicente López, marca un límite simbólico entre Ciudad y Provincia, aunque ambos lados se caracterizan por un alto nivel adquisitivo. Esta ubicación estratégica, actuando como un punto de acceso a la Provincia, lo convierte en un lugar de tránsito y, potencialmente, de permanencia para personas en situación de vulnerabilidad. Si bien la zona circundante ofrece servicios y comercios, facilitando el acceso a recursos básicos, la alta visibilidad del puente limita su uso para actividades delictivas ocultas. Sin embargo, la presencia de un amplio espacio verde en la zona central del puente proporciona un lugar discreto para pernoctar, ofreciendo refugio a quienes buscan pasar la noche al aire libre. Esta combinación de visibilidad en las áreas comerciales y la relativa discreción del espacio verde crea una situación compleja. Mientras la alta afluencia de personas y la presencia de comercios podrían generar oportunidades para delitos menores, la posibilidad de refugio en el espacio verde podría atraer a personas sin hogar o en situaciones de vulnerabilidad, buscando un lugar para descansar o protegerse de las inclemencias del tiempo. Un análisis más profundo debería considerar datos sobre la ocupación del espacio verde, la percepción de seguridad en la zona y la presencia de personas en situación de calle en las inmediaciones del puente.
Puente de la Av. 9 de Julio y San Juan
El puente intercambiador de la autopista 25 de Mayo sobre las Avenidas 9 de Julio y San Juan, en Constitución, se encuentra en una ubicación estratégica y compleja desde el punto de vista socio-territorial. Su proximidad a San Telmo, el barrio que conecta el macrocentro con el microcentro porteño, y su límite con Constitución, un barrio con alta vulnerabilidad social a pesar de sus orígenes pudientes crea un escenario único. Constitución, además, funciona como un importante nodo de transporte, con la estación de trenes que conecta la ciudad con la provincia, generando un flujo constante de personas. Este flujo, junto con la cercanía a zonas comerciales, crea oportunidades para delitos menores y atrae a personas en situación de vulnerabilidad que buscan refugio temporal. Las cámaras de seguridad y el alto tránsito vehicular en la zona podrían disuadir actividades delictivas mayores, pero la extensión del puente y sus espacios debajo de la estructura ofrecen lugares de ocultamiento parcial, propiciando actividades ilegales más discretas o de menor impacto. La presencia de personas sin hogar en las inmediaciones, buscando protección contra las inclemencias del tiempo, se suma a la complejidad del entorno. Un análisis completo requiere datos sobre la incidencia delictiva, la efectividad de la vigilancia, la presencia de personas en situación de calle y la percepción de inseguridad de los residentes y comerciantes, para comprender la dinámica de seguridad en este punto crucial de la ciudad. La historia de Constitución, pasando de un barrio pudiente a uno con alta vulnerabilidad, es fundamental para interpretar la situación actual.
Limitaciones de la Información y Necesidad de Investigación
Es importante destacar la falta de datos oficiales concretos sobre el uso de estos puentes. La ausencia de información no implica que estos lugares no sean utilizados para actividades ilegales o como refugio. La realidad social de Buenos Aires, con sus problemas de falta de vivienda y criminalidad, sugiere a través de la observación participante que estos espacios pueden ser utilizados de diversas maneras, tanto para la supervivencia de personas vulnerables como para actividades ilícitas.
Para obtener información más precisa, se requiere una investigación más exhaustiva que incluya entrevistas con personas en situación de calle, análisis de datos policiales y estudios de seguridad urbana. Esta investigación permitiría comprender mejor el uso real de estos espacios y desarrollar estrategias para abordar las problemáticas sociales asociadas.
Conclusión:
El análisis de la ubicación y características de estos puentes en Buenos Aires permite inferir su potencial uso como espacios de vulnerabilidad social. La falta de datos oficiales resalta la necesidad de investigaciones futuras para comprender mejor la realidad de la población sin hogar y las dinámicas delictivas en la ciudad. La ausencia de información no debe obviar la problemática que estos espacios representan en el contexto de la desigualdad social y la seguridad urbana.
La criminalidad en la Ciudad de Buenos Aires es un fenómeno multifacético que exige un análisis integral para su comprensión. Este ensayo explora la compleja interacción entre la geografía urbana, la distribución de recursos, la vulnerabilidad social, y la incidencia delictiva, con un enfoque particular en la población sin hogar. Se integra la perspectiva teórica de la Escuela de Chicago, se analizan las limitaciones en la recolección de datos cuantitativos, y se incorporan datos actuales sobre diferentes tipos de delitos.
Desarrollo:
La Perspectiva de la Escuela de Chicago y la Ecología del Crimen:
La Escuela de Chicago, con su enfoque en la ecología social, proporciona un marco analítico fundamental para entender la criminalidad como un producto de las interacciones entre individuos y su entorno. Conceptos como la desorganización social, la transmisión cultural del delito y la ecología del crimen son cruciales. La falta de vivienda no es simplemente la ausencia de un techo, sino una condición que genera una cascada de vulnerabilidades: falta de acceso a higiene, salud, alimentación y oportunidades, lo que contribuye a la desorganización social en el entorno callejero. Esta desorganización facilita la transmisión cultural del delito, donde la observación de comportamientos criminales y la ausencia de modelos positivos refuerzan la internalización de normas delictivas. La ecología del crimen se manifiesta en la distribución espacial de la delincuencia, con ciertas zonas presentando mayor incidencia de delitos debido a la concentración de personas en situación de vulnerabilidad y la oportunidad que esto genera (ej: robo de accesorios de autos en zonas con alta concentración de vehículos y poca vigilancia). Sin embargo, es crucial evitar generalizaciones, ya que no todos los individuos sin hogar participan en actividades delictivas; muchos buscan la supervivencia honesta a pesar de las adversidades.
Recopilación y Limitaciones de Datos:
Un análisis completo requiere la integración de datos de diversas fuentes: Policía Federal, Policía de la Ciudad, Fiscalías, Defensorías, INDEC, y otras organizaciones. Sin embargo, la falta de un sistema unificado de recolección de datos genera inconsistencias y dificulta las comparaciones directas. Las cifras oficiales pueden subestimar la realidad, ya que muchas personas sin hogar evitan el contacto con las autoridades. La definición misma de «sin hogar» es compleja y variable. Los métodos tradicionales de recolección de datos (censos, encuestas) presentan limitaciones para esta población. La observación directa, aunque útil, no permite obtener datos sobre el tamaño total de la población. Los registros de organizaciones que trabajan con personas sin hogar ofrecen información parcial. Esta falta de datos cuantitativos robustos destaca la necesidad de desarrollar estrategias de recolección de datos más robustas y éticas.
Análisis de Delitos Específicos:
El análisis de delitos específicos ilustra la complejidad del fenómeno. El sicariato, un delito grave, raramente se asocia directamente con individuos sin hogar de manera aislada, aunque su vulnerabilidad puede ser explotada por organizaciones criminales. El robo de accesorios de auto y el robo de bronce, más comunes, son delitos oportunistas motivados por la necesidad económica, exacerbada por la falta de vivienda. La ecología del crimen juega un papel importante en estos casos. Los datos actuales muestran un aumento en robos (127,641 casos en 2023, con un promedio de 350 incidentes diarios), un incremento en robos de autos (20% en julio de 2024 respecto a junio), y una tasa de homicidios dolosos de 4,4 por cada 100,000 habitantes. La violencia relacionada con drogas también muestra un aumento significativo (80% en boliches del AMBA respecto a 2023).
Estrategias para Mejorar la Recolección de Datos y Conclusiones:
Para mejorar la comprensión de la criminalidad en este contexto, se requieren estrategias más robustas y éticas: implementar métodos de recolección de datos que respeten la dignidad de las personas sin hogar, asegurando su participación voluntaria y la confidencialidad de sus datos; crear sistemas de registro informáticos centralizados para facilitar el intercambio de información; modernizar las rutinas de trabajo mediante la adopción de tecnologías avanzadas; y fomentar la transparencia y accesibilidad de la información.
La criminalidad en Buenos Aires es un fenómeno complejo que requiere un enfoque multidimensional. La perspectiva de la Escuela de Chicago, junto con la integración de datos de diversas fuentes (aunque con las limitaciones mencionadas), permite comprender las interacciones entre el entorno urbano, la desorganización social, la vulnerabilidad de la población sin hogar y la incidencia de diferentes tipos de delitos. Se necesitan futuras investigaciones con metodologías más robustas y éticas, incluyendo la colaboración entre instituciones y estudios cualitativos, para una comprensión más completa y el desarrollo de políticas públicas efectivas que aborden las causas subyacentes de la vulnerabilidad social y la criminalidad. La falta de datos precisos no invalida la importancia del análisis cualitativo y la necesidad de abordar las causas de la vulnerabilidad social que contribuyen a la criminalidad. Un enfoque integral que considere la pobreza, la falta de oportunidades y la desorganización social es crucial para abordar eficazmente este desafío. La creación de un sistema unificado de recolección de datos, la implementación de estrategias de recolección éticas y robustas, y la promoción de la transparencia y accesibilidad de la información son pasos fundamentales para lograr una comprensión más completa y para el diseño de políticas públicas efectivas.
Continuando con el análisis, es crucial profundizar en las implicaciones de los hallazgos y explorar posibles vías para una intervención más efectiva. El análisis multidimensional presentado hasta ahora ha destacado la complejidad del problema, la interconexión de factores sociales, económicos y ambientales, y las limitaciones en la recolección y análisis de datos. A continuación, se explora con mayor detalle las implicaciones de estos hallazgos y se proponen estrategias para una intervención más efectiva.
Implicaciones de los Hallazgos:
El análisis revela una clara correlación entre la vulnerabilidad social, particularmente la falta de vivienda, y la participación en actividades delictivas, aunque es fundamental reiterar que no se trata de una relación causal directa. La falta de vivienda crea un entorno de precariedad que aumenta la probabilidad de involucrarse en actividades ilegales como una forma de supervivencia. Sin embargo, la falta de acceso a oportunidades, la exclusión social, la estigmatización y la falta de apoyo institucional son factores que contribuyen significativamente al ciclo de la vulnerabilidad y la criminalidad. La concentración de la población sin hogar en ciertas zonas de la ciudad, como se evidencia a través de la ecología del crimen, crea ambientes propicios para delitos oportunistas. La falta de un sistema unificado de recolección de datos dificulta la comprensión completa de la magnitud del problema y la evaluación del impacto de las políticas públicas existentes. La subestimación de la realidad, debido a la reticencia de la población sin hogar a denunciar delitos, exige la implementación de metodologías de recolección de datos más éticas y participativas.
Estrategias para una Intervención Más Efectiva:
Para abordar la complejidad del problema, se requieren intervenciones multisectoriales e integrales que consideren los diferentes aspectos de la vulnerabilidad social y la criminalidad. Las siguientes estrategias son cruciales:
Fortalecimiento de la Protección Social: Implementar políticas sociales que garanticen el acceso a vivienda digna, atención médica, alimentación, y programas de capacitación laboral para la población sin hogar. Esto implica un aumento significativo del presupuesto destinado a programas sociales y una mejor coordinación entre las diferentes agencias gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil.
Acceso a la Justicia: Garantizar el acceso a la justicia para la población sin hogar, incluyendo la provisión de asistencia legal gratuita y la creación de mecanismos para facilitar la denuncia de delitos sin temor a represalias. Esto implica la capacitación de los funcionarios judiciales para abordar las necesidades específicas de esta población vulnerable.
Prevención Comunitaria: Implementar programas de prevención comunitaria que promuevan la cohesión social, la participación ciudadana y la creación de entornos seguros en las zonas con mayor concentración de personas sin hogar. Esto implica la colaboración estrecha entre las fuerzas de seguridad, las organizaciones comunitarias y los residentes locales.
Recolección de Datos Mejorada: Implementar un sistema unificado de recolección de datos que permita la integración de información de diferentes fuentes, la estandarización de variables y la creación de indicadores más precisos para monitorear la efectividad de las políticas públicas. Esto implica la inversión en tecnología y la capacitación del personal involucrado en la recolección y análisis de datos.
Enfoque Participativo: Incluir la participación activa de la población sin hogar en el diseño e implementación de las políticas públicas, asegurando que las intervenciones sean pertinentes a sus necesidades y realidades. Esto implica la creación de espacios de diálogo y participación efectiva.
Conclusión:
El análisis multidimensional de la criminalidad en Buenos Aires, con un enfoque en la población sin hogar, revela la necesidad de un cambio de paradigma en la forma en que se aborda la problemática. No se trata simplemente de reprimir el delito, sino de abordar las causas estructurales de la vulnerabilidad social que lo generan. La implementación de políticas integrales, basadas en evidencia y con un enfoque participativo, es fundamental para romper el ciclo de la vulnerabilidad y la criminalidad, promoviendo la inclusión social y mejorando la seguridad ciudadana en Buenos Aires. La colaboración entre diferentes actores, la transparencia en la información, y la inversión en programas sociales son elementos clave para lograr un cambio significativo y duradero.
La ciudad de Buenos Aires, como cualquier urbe global, presenta una compleja realidad social donde la interacción entre diferentes grupos y la distribución desigual de recursos generan dinámicas sociales que impactan profundamente en la seguridad y el bienestar de sus habitantes. Este ensayo explorará la sociología del delito, utilizando la perspectiva de la Escuela de Chicago, para analizar la situación de la población sin hogar en la ciudad y su relación con la criminalidad. No se pretende generalizar, sino destacar las complejidades y matices de una realidad heterogénea.
La Escuela de Chicago, con su enfoque ecológico y su énfasis en el estudio de las interacciones entre individuos y su entorno, ofrece un marco analítico particularmente útil para comprender la criminalidad en contextos urbanos. Conceptos como la desorganización social, la transmisión cultural del delito y la ecología del crimen nos permiten analizar la situación de las personas sin hogar en Buenos Aires.
Desarrollo:
Desorganización social y la falta de vivienda: La falta de vivienda es, en sí misma, un factor de desorganización social. La ausencia de un hogar estable genera inestabilidad, precariedad y falta de acceso a recursos básicos como alimentación, higiene y atención médica. Esta situación de vulnerabilidad aumenta la probabilidad de que individuos recurran a actividades ilegales para sobrevivir, ya sea por necesidad o por presión de grupos criminales que se aprovechan de su situación. La competencia por recursos escasos, como comida o lugares para dormir, puede generar conflictos y violencia entre las personas sin hogar, creando un círculo vicioso de marginalización y criminalidad.
Transmisión cultural del delito: La vida en la calle puede exponer a las personas sin hogar a la transmisión cultural del delito. La interacción con otros individuos involucrados en actividades ilegales, la observación de comportamientos criminales y la falta de modelos positivos pueden contribuir a la internalización de normas y valores delictivos. Este proceso de socialización en entornos marginales puede llevar a la participación en actividades ilícitas, incluso si el individuo no tenía inicialmente una predisposición al delito.
Ecología del crimen: La distribución espacial de la criminalidad en Buenos Aires está estrechamente relacionada con la distribución de la población sin hogar. Algunos barrios, como San Cristóbal o zonas del centro, presentan una mayor concentración de personas sin hogar y, consecuentemente, una mayor incidencia de delitos menores, como el robo de bronce o de accesorios de autos. La proximidad a bancos, como estrategia para pedir dinero, o la elección de lugares oscuros y próximos a avenidas para dormir, reflejan una adaptación estratégica a las condiciones urbanas, aunque también puede aumentar la exposición a la criminalidad. La preferencia por lugares oscuros, aunque buscando privacidad, también puede aumentar la vulnerabilidad a la delincuencia.
Sin embargo, es crucial evitar generalizaciones. No todos los individuos sin hogar participan en actividades delictivas. Muchos buscan sobrevivir de manera honesta, pidiendo limosna, reciclando materiales o realizando trabajos informales. La observación de que algunos limpian las veredas al encontrar una escoba, incluso en barrios con contextos socioeconómicos distintos, ilustra un sentido de responsabilidad y pertenencia al entorno, contrastando con la imagen estereotipada de delincuencia.
Conclusión:
La perspectiva de la Escuela de Chicago nos permite comprender la compleja relación entre la falta de vivienda, la desorganización social y la criminalidad en Buenos Aires. La vulnerabilidad de la población sin hogar, su exposición a la transmisión cultural del delito y la ecología del crimen en la ciudad contribuyen a la participación de algunos individuos en actividades ilícitas. Sin embargo, es fundamental reconocer la diversidad de experiencias y evitar generalizaciones, destacando la capacidad de adaptación y resiliencia de muchos individuos que buscan sobrevivir de manera honesta en un contexto urbano desafiante. Se requiere un enfoque integral que aborde las causas subyacentes de la falta de vivienda y la marginalización para reducir la criminalidad y mejorar la calidad de vida de toda la población.